Historia

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Los inicios

Fue fundado el 29 de febrero de 1966, como resultado de la fusión de varios clubes de fútbol de la ciudad de Concepción (Galvarino, Liverpool, Juvenil Unido y Santa Fe), que, renunciando a un brillante y largo historial deportivo, se fusionaron para hacer realidad el ambicioso proyecto de tener un equipo representativo de la cuenca del Biobío en el concierto chileno. A estos clubes se les sumó el apoyo moral y desinteresado del prestigioso Lord Cochrane, que, desde el primer día se comprometió con los sacrificados vecinos de la ciudad, artífices de la idea de incorporar un nuevo club al fútbol rentado. El club nació como Deportes Concepción Unido, y su primer directorio fue escogido el 15 de abril de 1966, razón por la cual se adaptó esta fecha como aniversario del club. La denominación de "Unido" se quitó del nombre del equipo en 2 de marzo de 1968.

Deportes Concepción ingresó durante 1966 a la segunda división del fútbol chileno, obteniendo el 13º puesto entre 16 equipos. Este difícil comienzo fue rápidamente olvidado tras la obtención del Campeonato Nacional de Segunda División de 1967, que dio derecho a los lilas a debutar en la división de honor en 1968.

La década de los '70

El novel equipo dio la sorpresa al obtener los Campeonatos Provinciales de ese año y de 1970, iniciando de esta forma una serie de campañas históricas que llevaron a estatus de leyenda a jugadores como Osvaldo "Pata Bendita" Castro (goleador nacional en 1970), Haroldo Peña, apodado "El León de Collao", Francisco Pinochet, Mario Osbén y Gustavo Viveros. En 1974, irrumpe en el primer equipo un grupo importante de buenos jugadores formados en casa como René Serrano, René Valenzuela, y Luis Isla, tres seleccionados chilenos juveniles que participaron la Copa América 1975. Muchos de estos jugadores nacieron en la cantera de Deportes Concepción.

Las campañas de Deportes Concepción en Chile entregan al equipo fama a nivel mundial, que se materializa en una gira europea que abarca España (donde se enfrenta en un amistoso al Real Zaragoza), Francia, la Unión Soviética, Yugoslavia y Rumania. En 1975 el equipo realiza su mejor campaña hasta la fecha en la Primera División, rematando segundo a dos puntos del campeón Unión Española.

Regreso a Primera

Ocupando el 14° lugar entre 16 equipos participantes, Deportes Concepción desciende a la Segunda División por primera vez en 1981. Concepción permanece tres años en la categoría inferior. Una buena campaña en la temporada 1984 le permite ascender, gracias a una recordada y trabajosa victoria sobre Deportes Laja en el Estadio Municipal de Concepción, en la última jornada del campeonato, con un gol convertido desde el punto penal por el jugador Charles Reyes. Con dicho gol, al mismo tiempo, el equipo de Deportes Laja volvía a Tercera División.

El retorno a Primera se produce, por tanto, en 1985.

El primer torneo internacional

Después de cinco participaciones en liguillas clasificatorias a Copa Libertadores, Concepción logra clasificar al minitorneo de 1990 como ganador de uno de los "tramos" en que se dividió el campeonato de 1989. La liguilla se disputó íntegramente en Santiago, y el equipo fue dirigido en la ocasión por Luis Vera, que había reemplazado al renunciado Fernando Cavallieri.

Luego de una categórica derrota por 0-4 ante Universidad Católica en la primera jornada doble, los lilas se recuperan derrotando por 3-0 a O'Higgins y 2-0 a Unión Española. El último partido del minitorneo, que se disputaba en el Estadio Nacional entre cruzados y celestes, era el decisivo en determinar quién sería el acompañante de Colo-Colo en la Copa Libertadores 1991. El empate final 2-2 terminó clasificando sorpresivamente a Deportes Concepción, que accedió, de esta forma, a su primer torneo internacional. El triunfo en la liguilla le significa a los lilas, en lo formal, titularse subcampeón chileno en 1990, y acompañar a Colo-Colo en la Copa Libertadores de América de 1991.

En este evento, el equipo logra acceder a segunda fase, merced a sus triunfos como local sobre Liga Deportiva Universitaria de Quito (3-0) y Barcelona Sporting Club de Guayaquil (1-0), ambos equipos ecuatorianos y dos empates: uno, como local, ante el que sería campeón del torneo, Colo-Colo y otro, como visita, 2-2 frente a Barcelona. En la segunda ronda, los lilas enfrentaron al América de Cali en un Estadio Municipal de Concepción sumido en una espesa niebla, cayendo derrotados por 3-0. En la revancha, jugando en San Cristóbal, Venezuela, conquistan un empate 3-3, que de todas formas los deja fuera de competencia.

La base de este equipo la conformaron jugadores históricos como Nicolás Villamil, Juan Carlos Almada, Héctor Adomaitis y Héctor Correa, entre otros.

Nuevos éxitos en los '90

Las dificultades dirigenciales comenzaron a arreciar al club durante la década de los 90, incluso después de la participación internacional.

Un nuevo descenso se produce en 1993, tras la peor campaña en la historia del club, con apenas 3 partidos ganados en los 30 disputados en la temporada, y un magro 16° lugar entre 16 equipos.

1994 fue mucho más exitoso, y trajo el segundo título de segunda división para el club, tras una impecable campaña liderada por figuras como el arquero paraguayo Antonio Zaracho y el volante chileno Mauricio Pozo. El campeonato se consiguió en la penúltima jornada del campeonato, gracias a una brillante goleada 5-0 sobre Unión San Felipe.

Los torneos siguientes están marcados por las inestabilidades económicas y dirigenciales, que no permiten el desarrollo de buenas campañas para el equipo morado, que no logra ascender del 10° lugar de las tablas generales hasta los torneos de 1997. Destaca la notable campaña de 1998, donde los morados obtienen el 5° lugar general, en un equipo donde destacaban Cristian Montecinos y Patricio Almendra.

Esta campaña da paso a una segunda participación internacional para los morados, que llegaron a las semifinales de la Copa Conmebol, en lo que se constituyó en la mejor participación de un equipo chileno junto a la de Universidad de Chile en este efímero campeonato, y la última semifinal internacional de un equipo chileno hasta la participación de la Universidad Católica en la Copa Sudamericana de 2005. En el torneo los lilas eliminaron a los argentinos de Rosario Central y cayeron en semifinales frente al futuro campeón, Talleres de Córdoba.

Por segunda vez a la Copa

La segunda participación en Copa Libertadores de América llega luego de un año financieramente muy inestable, en el que jugadores como Cristián Montecinos, Luis Guajardo, Luis Chavarría y Carlos Verdugo, entre otros, impulsan a los lilas a ganar su segunda liguilla de Copa Libertadores. El minitorneo se juega a partidos únicos con eliminación directa y en cancha neutral. Los lilas eliminan por 1-0 a Audax Italiano con gol de oro en tiempo extra y luego disputan una recordada final con la Universidad Católica. Concepción ganaba 2-0 hasta los 30 minutos del segundo tiempo, con dos goles de Mauricio Pozo, cuando Norambuena y Brizuela empatan para los cruzados. Transcurridos 8 minutos del primer tiempo extra, Luis Chavarría convierte un gol de cabeza que deja a los lilas por segunda vez en la Copa Libertadores. Las celebraciones en Concepción se extienden hasta altas horas de la madrugada.

Este triunfo permite a los lilas acompañar al campeón Universidad de Chile y a Coberloa al torneo continental de 2001. En la primera ronda, empatan como locales ante Nacional de Montevideo (0-0) y logran derrotar a San Lorenzo de Almagro de Argentina (entonces dirigido por Manuel Pellegrini) y Jorge Wilstermann de Bolivia, accediendo a segunda fase en este último partido, merced al empate 1-1 entre argentinos y uruguayos, que se jugaba de manera simultánea.

En segunda ronda, Concepción fue eliminado por Vasco da Gama de Brasil, cayendo 1-3 en Collao y 0-1 en Río de Janeiro ante el equipo comandado por Romário. Fue la mejor participación de un equipo chileno en dicha edición de Copa Libertadores.

Con estas campañas internacionales, la institución ha conseguido el noveno lugar entre los equipos chilenos participantes en torneos internacionales, superando a sus rivales Huachipato y Universidad de Concepción en esta tabla.

El nuevo siglo

Inesperadamente, y tras una magra campaña en 2002, Deportes Concepción vuelve a descender a la Segunda División chilena (ahora llamada Primera B), con apenas 28 puntos en 30 partidos y ocupando el 15° lugar entre 16 equipos.

La temporada 2003 en la Primera B fue olvidable, obteniendo un 5° lugar que no alcanzó para la Liguilla de Promoción. En 2004, Deportes Concepción buscó el ascenso en un campeonato con un sinnúmero de fases y etapas. La primera ronda, zonal, la ganó con 27 puntos, mientras que en la segunda etapa terminó 2° tras Naval, totalizando 47 unidades. En el hexagonal final, los morados sufrieron para conseguir el ansiado ascenso, y terminaron en segundo puesto tras el campeón Deportes Melipilla, con 4 partidos ganados, 3 empatados y 3 perdidos. Sellaron su retorno a la Primera A tras un empate 1-1 ante O'Higgins en Rancagua, que permitió superar a Unión La Calera por diferencia de goles.

A pesar de las dificultades económicas, los morados realizaron una buena temporada 2005, en la cual el equipo termina sexto en la tabla general, con Cristián Montecinos como goleador del Torneo de Clausura, con 13 unidades.

Receso y retorno

Sin embargo, por problemas financieros, la ANFP decide imponer un castigo de un año a Deportes Concepción durante 2006, temporada en la cual el equipo no participa en los campeonatos de esta federación, aunque su filial es aceptada en la Tercera división chilena. Durante este año la dirigencia intenta, de diversas formas, reunir los fondos necesarios para el pago de estas obligaciones y el retorno del equipo al fútbol profesional, estableciéndose la sociedad anónima deportiva como nueva forma de operación del club a partir de noviembre de 2006. Después de prolongados litigios con la Asociación Nacional de Fútbol Profesional chilena, su Tribunal Patrimonial decidió la vuelta del equipo a la Primera división chilena durante el campeonato de 2007.

Nueva administración

Durante el Apertura 2007, Concepción terminó en el 15º lugar entre 21 equipos. El equipo superó un mal inicio de torneo (que llevó a la renuncia al DT Jaime Nova) y, bajo la dirección de Fernando Cavallieri, logró ganar un conjunto de partidos importantes para asegurar su permanencia en Primera.

En junio de ese año, se anunció la venta del club a un grupo de inversionistas alemanes representado por el abogado penquista Mario Munzenmayer. El acuerdo consideró la venta del 90 por ciento de la institución al grupo económico, durante los próximos 30 años, renovables por un período similar. El otro 10 por ciento quedó en manos de la antigua dirigencia, que, además, tiene derecho a escoger dos miembros de la nueva mesa del directorio. La transacción tuvo un valor aproximadamente igual a los $ 1.000 millones, de los cuales 650 se destinarán al pago de los pasivos sociales, y 350 se emplearán en mejorar los recintos deportivos que posee la institución. La concesión de los bienes activos y derechos federativos de Deportes Concepción con la inmobiliaria creada por los nuevos inversionistas, y bautizada como León de Collao S.A., fue firmada en agosto de 2007, convirtiendo a Deportes Concepción en el segundo club chileno, después de Colo-Colo, en funcionar bajo esta modalidad administrativa. El nuevo proyecto deportivo para la institución apunta a "recobrar la identidad regional a partir de la práctica deportiva", con inversiones planificadas en el ámbito inmobiliario, que podrían desembocar en la construcción de un estadio polideportivo para 2011.

La campaña en el Torneo Clausura 2007 los ubica en 11° lugar de la tabla general, sin lograr el acceso a los play-offs, y con una campaña extremadamente irregular, que llevó incluso a la renuncia del técnico Cavallieri.

La incertidumbre dirigencial continúa hacia fines de año y comienzos de 2008, puesto que los dineros prometidos por los inversionistas alemanes aún no llegan a manos de la actual concesionaria, y aparece el interés de los dirigentes históricos por buscar nuevos inversionistas que permitan garantizar la continuidad de giro y el funcionamiento del club en los años siguientes. El problema parece solucionarse, al menos de manera momentánea, con el arribo de una parte de los recursos prometidos, durante enero de 2008, aunque las primeras fechas del Apertura 2008 debieron jugarse sin el nuevo entrenador Jorge Garcés ni refuerzos, por fallas en el pago de los finiquitos del año anterior.

El complejo escenario actual

Los problemas administrativos se han sucedido de manera ininterrumpida durante 2008 en Deportes Concepción. La no inscripción de los jugadores extranjeros llevó incluso a amenazas de desafiliación. La barra y la hinchada participaron de masivas marchas por el centro de la ciudad exigiendo una salida a la profunda crisis , a través de manifestaciones frente a las oficinas de la concesionaria y del abogado Mario Münzenmayer, que actúa como presidente de la misma. Las amenazas se diluyeron parcialmente cuando, a través de manejos económicos de la concesionaria, se logró pactar el pago de los finiquitos adeudados. Con ello, se consiguió que el nuevo equipo debutara y comenzara una campaña más que destacable en la cancha. Sin embargo, los atrasos en el pago de los sueldos de enero y las restantes deudas con el plantel de jugadores y el equipo administrativo del club, tienen al equipo en constante amenaza. Un reclamo de Santiago Morning respecto de inscripciones erróneas de jugadores durante las primeras fechas, podría significar la resta de 9 puntos para el equipo, lo que prácticamente lo condenaría a disputar los lugares de descenso. Por otra parte, la sociedad anónima deportiva ha emprendido acciones legales para evitar que la concesionaria siga dañando las finanzas del club a través de la venta de activos, y se planifica la convocatoria de una asamblea de socios en la que se pretende definir las acciones legales a seguir para finiquitar la caótica situación administrativa del equipo.

Por otra parte, son dados a conocer por la prensa en esta época los amplios conflictos judiciales del dirigente Marcos Ulloa, director de la concesionaria, y los rumores de la inexistencia de los esperados recursos alemanes se hacen cada vez más fuertes. Junto con ello, la existencia de posibles nuevos inversionistas, los "autodespidos" consecutivos del técnico Garcés y los jugadores Leonardo Díaz y Gabriel Marra, luego de episodios de cheques sin fondo, terminan de componer el caos directivo que tiene sumido a Deportes Concepción en una de las peores crisis de su historia, nuevamente, originada fuera de la cancha de fútbol, mientras dentro del campo, y de manera paradójica, el equipo realiza una meritoria campaña que lo mantiene en los primeros lugares de la tabla.

Apodo

El club debe el origen de su apodo "El León de Collao" al histórico jugador Haroldo Peña, defensor lila en las décadas de los '60 y los '70, y símbolo de Deportes Concepción, que además vistió las camisetas de Trasandino y Naval. En una ocasión, el equipo jugaba contra la Universidad Técnica, por el torneo de Segunda División, y el entrenador de dicho equipo dijo: "si perdimos fue porque ellos tenían un león al medio". El bautizo lo realizó el periodista del diario El Sur de Concepción, Luis García Díaz, apodado a su vez "El Maestro". El mote quedó establecido como un homenaje a la entrega y la garra del jugador.

Desde entonces, los hinchas se identificaron con este apodo y se han hecho conocidos por él, incluso adoptando al león como símbolo del club